Seis meses de música vol. 2

(viene de http://tournedo.wordpress.com/2008/08/18/seis-meses)

ABRIL

 

Apenas unos días después mi sed de conciertos se pudo aliviar, y de qué manera. Nada menos que con el que creo que se lleva el puesto número uno en este ránking: el de Editors. Y esta vez no me ciega el talifanismo ya que ni era especialmente seguidora del grupo antes ni lo soy ahora, pero es de justicia reconocer cuándo un grupo o un integrante en concreto se deja todo sobre el escenario, y éste es el caso. Un derroche de energía para una banda considerada mainstream, que en teoría no necesitaría demostrar nada, pero que sabe deleitar al público con un directo arrollador. Súper a favor de Tom Smith y de los kilos que debe de perder tras cada concierto.

 

Y si abril había comenzado así de productivo en lo musical, pronto la mala suerte volvería a hacer acto de presencia. Un festival de nuevo cuño hacía su aparición, el Suite Festival 28004, con bandas de ésas indies de verdad y el reclamo para mí de ver a Hidrogenesse y LKan. Así que en cuanto mi trabajo me lo permitió me encaminé hacia la sala Taboo, para descubrir tras un (buen) rato de cola que no quedaban entradas de un día, aunque incomprensiblemente abonos para las dos fechas sí. Así que una vez más se me escaparon LKan de las manos, y van….

 

Menos mal que para resarcirme siempre me quedaría recurrir a jugar en casa, concretamente con mis paisanos Estereotypo, que se dejaron caer por Madrid para tocar en un singular escenario, una salita tan pequeña que parecía casi que estuviésemos en un Live in the Living. Como siempre, divertidos es la palabra que mejor los define. Atención todos los que fuisteis al Sonorama que es fácil que los hayáis visto pero no seais conscientes: actuaron el viernes a mediodía en la plaza, pero en el programa aparecían como Entertainment, ganadores del concurso de maquetas. Y efectivamente ganaron, pero son Estereotypo. Que nadie se olvide.

Y para equilibrar un poco las cosas, antes de que terminase el mes de las lluvias mil Madrid nos regalaba uno de esos eventos gratis a los que me he malacostumbrado: el CulturaPOP, en pleno barrio de San Blas, sí, donde vive la Esteban. Un cartel más que decente para no tener que desembolsar un euro y con el aliciente del único concierto en España de TV personalities –aunque yo me lo perdí-. Me quedo con el nuevo encuentro con La Casa Azul esta vez pudiendo respirar aire fresco -y tan fresco- y mi recuerdo en forma de foto-fan con Guille.

 

MAYO

 

Mayo fue el mes de los grupos pequeños. Empezando con un nuevo encuentro con Templeton el día del Trabajador. Cierto es que a esta banda me acerqué por ser del mismo pueblo que gran parte de sus integrantes, que la tierra marca mucho hasta en lo musical. Pero no es menos cierto que si les sigo a todos los conciertos que puedo –que no son tantos como quisiera- no es ni por amistad personal ni por un mal entendido localismo. Es porque son buenos, suenan bien, hacen buenos conciertos y tienen buenas canciones. Tan simple como eso.

 

También fue el mes del Free Nasti, en que la juventud de Madrid protestó porque se tocaba un emblema de la noche malasañera. Y para protestar qué mejor hacerlo que reivindicando lo que se quiere dañar: los conciertos. Por ello se organizó un concierto de tres bandas en el seno del tocado local a cargo de Lidia Damunt, The Secret Society –sustituyendo a su hermano mayor Grande Marlaska- y Los Punsetes. En realidad yo iba a ver a estos últimos, que después de convertirse en la revolución musical de los meses precedentes y conseguir colar Dos Policías como himno de ese nuevo espíritu del 68 que era el freenastismo, tenía curiosidad por ver cuál era su propuesta en directo. Y si obviamos la (mala) calidad del sonido de la sala, fue un buen concierto. Aunque quizá la pose constante de su cantante llegue a cansar, es cierto que tienen una colección interesante de canciones y que los músicos hacen bien su trabajo. Decir a estas alturas que prometen es pasarse de lista, pero prometen, prometen.

 

Un sábado por la mañana tuve la oportunidad -por fin- de comprobar por mí misma por qué una chica joven, universitaria y de nombre Lourdes tiene revolucionado a todo el mundo desde hace unos meses. Me colé en un evento muy especial, un concierto de Russian Red en el marco de La Casa Encendida. Dirigido en principio a niños, dentro del ciclo En familia -que lleva propuestas culturales a niños y jóvenes a partir de 8 años- Lourdes nos regaló una versión muy íntima de los temas de su primer disco I love your glasses con la única presencia de su guitarra, un violonchelo y puntualmente un xilofono, y los impagables coros de los escasos infantes allí presentes. Una experiencia realmente única de la que se pueden hacer una idea con este vídeo.

 

 

Y a final de mes, cuando la gente de a pie se estaba apretando el cinturón, los poperos madrileños tenían una cita a la que no podían faltar, pues llevaba posponiéndose la friolera de cinco añazos: el concierto presentación del tercer disco de Ellos. Sí, ése que sirvió para inaugurar este blog. El dúo formado por Santi Capote y Guille Mostaza volvía después de una larguísima ausencia para demostrar lo que son capaces de hacer. Y no diré más porque ya lo dije todo en su momento, tan bien que hasta el propio Guille Mostaza se hizo eco de mis fotos en su blog personal.

 

(continuará)

 

 

 

 

Seis meses de música

Al cumplirse seis meses como madrileña de readopción, he decidido recapitular la música en vivo que me ha acompañado en este periodo, y así a lo tonto reavivo el blog.

 

Por circunstancias laborales, que no sólo de ocio vive el humano, han sido bastantes menos de las que hubiera querido: me he perdido conciertos de Iván Ferreiro, de Love of Lesbian, de Facto De la Fe, y de algunos más, grandes, medianos o pequeños. Pero también he descubierto nuevas bandas, he saldado viejas cuentas pendientes y me he reconciliado con los eventos “grandes”.

Ahí va mi “semestrario”:

 

FEBRERO

 

Empezaba la aventura conciertera a la par que la madrileña. De hecho, la fecha definitiva de mudanza estuvo íntimamente ligada en última instancia a una entrada ya comprada con antelación. En concreto la del concierto presentación del último trabajo de Nada Surf, para el día 14 de febrero –siempre me pareció muy poética la fecha, dadas las circunstancias-.

Tras casi una década, que se dice pronto, siendo fan de los neoyorquinos, por fin pude verlos en persona, después de al menos tres oportunidades perdidas. Y además haciendo doblete, por la mañana de gratis en Los conciertos de radio 3 y por la noche en la sala Heineken. Para ser el primer concierto al que asistía tanto de la banda como en mi recuperada etapa madrileña el sabor fue algo agridulce. No tanto por el directo en sí, que fue más que correcto, sino por algo personal; supongo que cuando algo no sucede cuando debería pierde gran parte de su valor. Y eso es lo que me pasa ahora con Nada Surf, que debí haberlos visto por primera vez hace siete años cuando era realmente fan. Y ahora, por mucho que versionen Love will tear us apart o hagan dos bises o toquen Popular por petición -nunca mejor dicho- popular, o hagan un concierto realmente bueno –que lo fue-, pues no me llenan. Cosas de la edad…

 

MARZO

Casi un mes después pude tachar otra asignatura pendiente: La Casa Azul. Debo reconocer y reconozco que soy una neofan, que hace un año no sentía esta idolatración por Guille Milkyway ni de lejos, aunque conozco al “grupo” desde sus inicios con ese Cerca de Shibuya que nunca dejará de parecerme un temazo. Pero todos los hechos acontecidos alrededor de LCA desde la publicación de La Revolución Sexual sacaron a la groupie que albergo, que llegó a su máximo esplendor en este concierto.

Todo empezó como en una película, con serias dificultades. La candidatura de Guille a Eurovisión hizo que surgiesen neofanes a decenas –no iba a ser yo sola- y se agotasen las entradas semanas antes del concierto, con mi consiguiente disgusto. Pero lo que Eurovisión te quita, Eurovisión te lo da, y al quedar finalista para dicho concurso y solaparse la fecha del concierto con la de la final televisada, se pospuso el primero para dos días después, con lo que hubo devoluciones de entradas de las que me beneficié milagrosamente. Por ello iba doblemente contenta aquel 10 de marzo a Joy Eslava, porque iba a ser mi primera vez con Guille y porque sabía lo que me había costado conseguirlo.

Salvando las nada proclives circunstancias –demasiado aforo, que hacía realmente asfixiante el ambiente, además de cierta gente entre el público que no pegaba mucho allí- el concierto fue en realidad conciertazo, con una puesta en escena simple pero muy resultona, con una interpretación de las canciones muy correcta, y con una conexión con el público genial, por mucho que se niegue a reconocerlo, en realidad nos encanta cuando habla entre canción y canción y cuenta cosas que, sin venir al caso, consiguen que le adoremos un poco más.

Casi de manera increíble conseguí sobrevivir a la falta de oxígeno que se “respiraba” en aquella sala y pude volver a ver a Guille en dos ocasiones más, ambas gratuitas gracias a fiestas populares, y siempre con la misma conclusión: me encanta todo lo que haga este hombre.

 

 El mes acababa perdiéndome una de las citas que más espero, otra asignatura pendiente que felizmente acabo de solventar en el Sonorama: Iván Ferreiro. Curiosa mi relación con este chico, ya que a mí nunca me gustaron demasiado Los Piratas y la única vez que le he visto sobre un escenario fue en la colaboración con Sexy Sadie en su décimo aniversario y me llevé la impresión de que estaba bastante mal de lo suyo. Pero Canciones para el tiempo y la distancia me abrió los ojos a unas letras de las que a mí me llegan, duras, llenas de dolores y rencor, pero con un guiño a la esperanza.

Pero una vez más por incompatibilidad horaria hube de renunciar a asistir al evento.

 

(continuará)

Concierto presentación de “¿Qué fue de Ellos?” en la Sala El Sol

Volver a ver a Ellos en concierto después de tanto tiempo no deja de sorprender. Parece mentira que sólo hayan pasado ocho años desde que dos tímidos muchachos se asomaban al escenario con lo justo para hacer sonar sus alegres cancioncitas casi post adolescentes. Ahora tímido ya sólo queda Santi Capote, dedicado en exclusiva a tocar su guitarra, porque Guille Mostaza se ha ido convirtiendo cada vez más en todo un frontman al más puro estilo divo morisseyniano, haciendo suyo el escenario e incluso cambiándose de ropa en el bis. Porque al empezar el concierto, ya pasadas las once y media de la noche y con el público más que expectante (tanto por el tiempo transcurrido sin disco ni directos como porque el viernes había que madrugar) lo hizo vestido de un impecable blanco, en una mezcla entre los mejores tiempos de Elvis y un anuncio de lejía, pero tras pasarse hora y cuarto tirándose literalmente por el suelo de El Sol, para la despedida decidió cambiarse a un total look negro.

Curiosidades aparte, la nueva propuesta del dúo reconvertido en quinteto en directo convence pero no vence. El público era agradecido, quizá por lo de jugar en casa, aunque Guille jugó a encender los ánimos diciendo que la semana anterior los barceloneses estaban mucho más animados y que parecía que fueran las ocho de la tarde. Aunque quizá la culpa fuera, aparte de ciertos problemas de sonido, de empezar con varias canciones nuevas encadenadas, que pese a que incluían el hitazo El anillo (mi canción favorita del nuevo disco y por lo que pude comprobar de bastantes más fans) evidenciaban que o mucha gente aún no se ha comprado el disco ni lo ha escuchado en myspace o que realmente es un disco flojo para todo el tiempo que ha tardado en nacer.

Porque dejar cantar al público el estribillo de “Todo el mundo está en contra” y ver que no se saben la letra no le gustó nada a Mostaza. Aunque afortunadamente para él la cosa se fue animando más cuando recurrieron al baúl de los recuerdos dejando caer “En tu lista”, “Campeón” o “Zona VIP”, para llegar al éxtasis pre bis encadenando “Tú primero”, “Vente si quieres / puedes”, “Esto no está mal” y “Diferentes”, coreadas intensamente por gran parte de la sala. Y entonces se fueron.

Y volvieron a salir, pero faltaba él. ¿Dónde está Guille? Todos nos temíamos lo peor, pero apareció. De negro. ¿Sería un guiño a la última gira de Fangoria?. Y entonces se metió en un gran marrón (o eso quiso hacer parecer) cambiando el orden previsto del bis, que en realidad según el set list debían haber sido dos bises, uno para el single “Lo dejas o lo tomas” y el último para terminar con “Dicen que te vas” y “El regalo”, pero Guille es mucho Mostaza e hizo lo que quiso porque él lo vale y arreglado. Y se marchó cuando acababa su parte, dejando al resto del grupo solo ante el peligro. Y fin del partido. ¿Victoria? Quizá sólo ajustado empate. Pero al menos ya sabemos qué fue de Ellos.

Patricia G. Macho (todas las fotos en mi Flickr bueno)



Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.